
¿Cómo se llama el hecho que tú pases dinero a alguien para que lo invierta y lo que hace esta persona es prestártelo de vuelta a ti a una tasa mayor a la que te devuelve el capital rentabilizado? Eso hace una AFP.
¿Cómo se llama al hecho que tú pases una prima a alguien para que te cubra los programas de salud pero estas personas es, a la vez, dueña de las atenciones médicas y laboratorios, y siempre va aumentando el valor prima y el copago en el tiempo? Eso hace una ISAPRE.
¿Cómo se llama a una empresa que te presta plata a una tasa 10 veces mayora a la que la captura desde el Banco Central, cuyo objetivo es incentivar la inversión y el gasto, sólo por el argumento de “tu riesgo” cuando siempre pagas tus deudas? Eso hace un Banco.
¿Cómo se cataloga colocar un impuesto a la comercialización un producto sabiendo que es un costo sensible en la pérdida del poder adquisitivo de las personas pero que no se aplica a las compañías mineras o aerolíneas, con importantes utilidades en su ejercicio? Eso es la Ley actual de impuesto a los combustibles.
¿Cómo es posible que entidades que dicen llamarse sin fines de lucro capitalicen los futuros retornos de tu trabajo ofreciéndote estudiar, sin asegurarte un puesto laboral y un nivel de retorno mínimo, y con costos de operacionales mucho menores al precio cobrado? Eso hacen las Universidades y Colegios.
¿Cómo se puede definir que instituciones bancarias que logran asegurar un retorno del 30% del capital solicitado al fisco y colocado en créditos universitarios, pero sin riesgo porque el Estado paga la mora del crédito pero la deuda se mantiene para el afectado? Eso es el CAE.
¿Cómo se explica que el modelo antiguo de microempresarios de las micros amarillas se haya abolido por otro algo “más eficiente”, pero con menor frecuencia y cobertura y ahora el Estado debe pagar por que las compañías que se adjudicaron la licitación porque consideran que su negocio no es rentable? Eso es el Transantiago.
¿Cómo se puede interpretar que en la concesión de autopistas, el estado aseguró el piso de las ganancias, pero las sobreutilidades que hoy tienen por aplicación de las clausulas del contrato han logrado llevar un negocio con cero riego a utilidades de 2 dígitos? Eso fue la Ley de Concesiones.
¿Cómo explica que el principal impuestos del Estado, que abarca cerca del 50% del presupuesto, sea aportado mayoritariamente por la población que tiene menores ingresos pero la relación entre el ingreso por términos de salarios no alcanza el 20% del PIB? Eso es el IVA .

¿Sabe cómo se llama el conjunto de acciones en que enmarca todos las absurdas situaciones antes descritas y otras más, como pensar que el presupuesto en combustible para Punta Arenas y Coihaique debe ser igual que para Santiago, o que las mega empresas lanzar lo que quieran al aire y mar, colocándose cerca de colegios, poblados y ciudades instaladas anteriormente, construir cerca de 100 pisos en plena Providencia antes de conseguir los permisos correspondientes o desacatar el dictamen de un Juzgado porque al alcalde afectado considera que el juez es incompetente en proteger el Estado de Derecho que, sin potestad, él sabe interpretar y hacer valer? Eso se llama Corrupción Legalizada.
Tal cual como suena: No hay vicio legal. Sólo una mero problema de formalismo para lo cual la Ley es flexible. Tal como suena la frase “con estricto apego a la Ley”, que como alguna vez señaló Fernando Paulsen, no es más que el eufemismo de abusar hasta donde la Ley me lo permite. Lo triste del asunto, es que la Corrupción Legal es potestad para uno pocos. Ya lo sabe hoy Juan Pablo Alcalde que podrá gozar de arresto domiciliario pero con una causa que involucra montos siderales de dinero a casi un tercio de las familias de Chile, beneficio que no tendrá un descuartizador de cajeros automáticos que roba unas chauchas de un banco.
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