
Por más que se intente disfrazar el desarrollo con cifras macroeconómicas, con una religiosidad que ya quisieran muchos oradores, gurús, chamanes e, incluso, iglesias con siglos de existencia, la plástica realidad vive la alegórica clasificación de Primera y Segunda categoría para los ciudadanos. Al igual que en el SII, el gran “Generador” de recursos económicos como son las empresas tributan por “Primera Categoría”, y las personas comunes y pudientes son de “Segunda” (otras ni clasifican ¿No existen?).
¿Son que las empresas Personas Jurídicas de Primera Categoría y el resto están en niveles inferiores? Sospechosa clasificación. Pe ojo, ¿son autónomas estas Personas Jurídicas con cuerpo y orgánica sobrenatural? Pues no. Al fin y al cabo, bajo el Derecho de Propiedad, solo personas naturales puede ejercer soberanía sobre estas y sus bienes. En resumidas cuentas, Ciudadanos de Primera Categoría. El resto de sus coetáneos, solo de segunda (o sin clasificación).
Más de alguno pensará que esto es retórica pura. No es más que una rabieta a una convención odiosa y un parafraseo para retorcer conceptos en el orden de lo tributario.
Es verdad. Qué tanto. Hay ciudadanos de segunda y bien ganado: Nuestros queridos reos. Nuestro bien Ministro de Justicia sabe de la condición inferior de las No Blancas Palomas que debe encerrar, a su pesar, en “Resorts” carcelarios de Chile. Su autoridad en estado superior, cercana a lo divino, cuenta con la moralidad suficiente para sustentar sus actos reñidos con sus deberes flexibilizando los derechos de los reos para legitimar. Es cierto: están pagando culpas ¿Eso quita la condición humana de las personas? Si es así, bienvenidos al gran paso al futuro con retorno de la Ley del Talión, que data de milenios atrás.

¿Es para usted esto una lucha de clases? Quién sabe. Pero curiosa alcurnia que dirigen hoy el futbol y nuevas sociedades deportivas, antiguamente dirigidas por dirigentes ladrones, truculentos traspasos y adornadas con barras bravas. Los primeros lograron, vía quiebras y reformas legales, la abolición de los clubes deportivos y se adueñaron de la adquisición de equipos de fútbol. Afuera los malacatosos y bienvenida la modernidad de la corbata y los socios, pero accionistas. Lo otro es símbolo de una sociedad decadente (con la exclusión de los High Society del Country Club, Club de Golf de Los Leones, Estadio Palestino, etc.).
Hoy, dirigentes y panelistas reclaman por los “negocios” de las barras bravas a merced del fútbol y las regalías a los malacatosos y marginales. Esos que dominan un negocio a través de la amedrentamiento y la fuerza. De la reventa de entrada y el libre tránsito en dentro de un complejo deportivo. Totalmente de acuerdo. Fuera los marginales
¿Qué diferencia hay entre barrista y el “lobbistas” profesionales? Su verborrea, la pinta y la sutileza. Porque en lo demás, abuso del poder para conseguir unos cochinos pesos, y cero aporte a la mayoría. Eso sí, no hay parangón entre retornos obtenidos por reventas de entradas o “donaciones” a barras versus los que obtienen tabacaleras, agrupaciones gremiales y religiosas para mantener su intereses y poder, a pesar de sus posiciones minoritarias.
Si lo antes no le sonó, recuerde: Bajo el gobierno de Lagos se eliminó la Clasificación de Hijos de primera categoría, alias “legítimos” y los de segunda, o conocidos como ilegítimos (con epítetos como huachos, huérfanos o bastardos). También bajo ese gobierno, se aprobó la Ley de Divorcio, igualando hasta aquella fecha la condición de Primera Categoría a los vinculados en un único Matrimonio con los de Segunda que no podían volver a probar después del primer intento. En las encuestas publicadas en aquellos tiempos, el cambio se generó cuando el 80% de los ciudadanos, indiferente a su categoría, pedía a gritos el cambio en la Constitución.
Eso sí, la deuda sigue en aspecto de control de la conducta personal en aspectos íntimos de la convivencia. Son de Segunda Categoría aun quienes deciden formar familia sin casarse y los que quieren tener como pareja una persona del mismo sexo. Son de Segunda Categoría también los que requieren un aborto terapéutico, e incluso una atención de salud básica. Contados con los dedos de la mano es el número de países que no han aprobado el Aborto Terapéutico.
Curiosa reforma a de “si bebes, no conduzcas”: hace unos pocos años atrás se indicó que menos de 0,5 gramos de alcohol por litro no era suficiente para perder las habilidades suficientes para conducir, de acuerdo a estudios científicos. Y hoy, a todos quienes responsablemente se sometieron a la medida, sin más que un par de cerveza, un vaso de vino o un aperitivo, son los “sancionados”. Si hablamos de gravedad del accidente, sería pertinente revisar en qué casos el conductor había bebido pero no sobrepasado la norma antes impuestas como para ser más exigentes ¿Sabía que en solo el 8% de los accidentes de tránsitos, el conductor estaba bajo la influencia del alcohol? Si no lo sabe, es la imprudencia el mayor causante de los accidentes del tránsito. Imprudencia para manejar o beber hasta la curadera, y a estos últimos nunca les va a importar el límite de alcohol permitido en la sangre para conducir. Pero es tomada, como siempre, por los ciudadanos de Primera Categoría, ahora moral, para que los inmorales de castas inferiores las acaten.
Pero si lo anterior, para más de alguno, es el pago justo de sus acciones ¿También aplica como pago justo de quién es moroso es la usura? ¿El Derecho de Ganar de unos es sinónimo de restringir los Derechos de No Perder de otros? Así lo entienden los analistas de riesgos de bancos y financieras. Así lo entendió la plana mayor de La Polar. Pero aparecen las 2 categorías: Primera Categoría para el prestamista y Segunda para el cliente. El primero con todo el derecho para restringir los del segundo, con el falaz argumento del “riesgo” del préstamo. El que tiene menos, se le cobra más. El retorno de deudas en el sistema crediticio chileno bordea casi el 100%, siendo el principal deudor el ciudadano de Segunda Categoría.
Si no quedó convencido de la cultura de los dos grandes grupos sociales que conforman nuestra Nación, o lo que igual a la clasificación popular de “los que mandan y los mandados”, revise la historia contemporánea: Calama, capital de la provincia que más ingresos ha generado al país por más de 80 años presenta una pésima calidad de vida, no acorde a su aporte.
Veamos para el sur: El interés de mantener ciudadanos en Punta Arenas, Coihaique y Aysén obedece a la necesidad de mantener jurisprudencia chilena para mantener su “derecho de propiedad”, pero se les pide que sus costumbres sean iguales a vivir el mismo rigor climático y de abastecimiento que Santiago o Chicureo. En otras palabras, la confrontación regionalista versus la centralista no tiene más base que el axioma de categorías sociales: Los de Primera Categoría imponen conductas y cultura de vida de acuerdo a mi realidad y los otros acatan para que se amolden, mimeticen, alienen con ella, y así mantener el frágil-dominador equilibrio. Una actividad hegemónica que ya vivieron los Mapuches, último pueblo libre de Latinoamérica hasta la “Pacificación de la Araucanía”.
Si le suena raro lo anterior ¿Cómo explica usted que hoy, la corrupción es un conflicto en el ambiente privado y no el público? Eso es simple de explicar: La corrupción en lo público se es normado y tipificado por la Ley. En lo privado, las normas morales, sin Ley ni injerencia de la Justicia, son potestad de los de Primera Categoría y sus conflictos.
La leyes hoy han desafectado la corrupción pública haciéndola legal, salvo para algunos cargos de segunda Categoría. Es decir, no hay corrupción porque no existen figuras que lo imputen (salvo lo simbólico). Robar con pistola un servicentro es una pena comparablemente mayor a la del estafador o usurero restringido a devolver, en muchos casos, solo parte del botín. Revise el caso CORFO-Inverlink o Kodama.
En lo privado, el uso de información clasificad irrita a los señores de Primera Categoría, como le irritó a Sebastián Piñera en el caso Chispas cuando era Senador y como a otros irritó cuando el entonces candidato uso información clasificada para obtener beneficios con acciones de LAN. La práctica es habitual, sobretodo observando la concentración de la propiedad en las manos de unos pocos, y por ende las repartijas de puestos en los Directorios. Muchos de ellos, bajo una supuesta representación de accionistas menores venidos de los fondos de pensión o accionistas minoritarios que compran en la bolsa, los de Segunda. La práctica es habitual, con figuración internacional de la Agencia Nacional de la Transparencia y documentada en libros por María Olivia Monckeberg.
No considero que el actual Presidente sea un ladrón o un corrupto por este tipo de acciones, sino que él es, simplemente, una persona expuesta públicamente por lo que su actuar es registrado y mediatizado. ¿Qué ocurre con el resto de ciudadanos de Primera Categoría que no son expuestos públicamente ni mediatizados? No ha hecho cosas diferentes a las que hacen sus iguales.
Si quiere más colas en la sopa, la Comisión Experta para la Educación no contó con visiones divergentes al modelo religioso-económico bajo el cual se implementan todas las políticas en este país. Personas de Primera Categoría que concluyen soluciones para que acaten los de Segunda: Nosotros mandamos que el orden se mantengan y ustedes tienen el deber de seguir obedeciendo.
Así es. El mundo libre existe, pero el dibujado por los de Primera Categoría. Para los de Segunda queda el maravillarnos de que ellos tengan la entereza de mantenernos cerca de éste, pero en ningún caso poder proponer una raya o figura alternativa, pues no alcanzamos para eso.
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