miércoles, febrero 10, 2010

Las palabras construyen realidades

No hay lugar a duda que viene una nueva era en Chile. La elección de Sebastián Piñera como presidente el pasado 17 de Enero coloca a la colación conformada principalmente por la UDI y RN al frente del poder ejecutivo.

Por supuesto que el desafío para esta coalición, una amalgama de visiones conservadoras y liberales del mundo, nada tiene simple: lograr construir en la mente de las personas, ahora con guitarra en mano, que su discurso no es más que un surtido de palabras y frases rimbombantes.

Y previo al arranque, la futura coalición gobernante ya comenzó a construir una realidad por intermedio de las palabras, resumidas en tres ideas: (1) un gobierno de unidad nacional, (2) basado en la política de los acuerdos y (3) con presencia de los mejores.

Las dos primeras ideas fue motivo de discusión intensamente el primer mes post elecciones. Fue una suerte de ablandamiento, un parche antes de la herida, que busca contar con una vía de escape frente potenciales “incumplimientos” de promesas por “pequeñeces” de la coalición opositora, moralizando el escenario político y banalizando su representatividad ¿Debemos todos ahora estar de acuerdo con las nuevas propuestas?

La tercera idea tiene raíces más profundas. Apunta a arrogarse la altura moral de ungir quiénes son “los mejores”, y de pasada timbrar sus obras como “las mejores”.
Resulta legítimo, e inclaudicable, que Sebastián Piñera y el grupo gobernante en su conjunto invite a quienes considere “los mejores” para llevar a cabo su proyecto de país, junto con darle el “equilibrio” necesario para alcanzar dichas metas. De no ser así, habríamos dejando al mando de nuestra Nación a un completo idiota, lo que claramente el electo presidente de Chile.

De creernos el cuento, el mensaje es el siguiente: Los mejores estudian en la Pontificia Universidad Católica. Los mejores cursan estudios de Post-Grados en USA. Los mejores obtienen sus MBA en la Universidad de Chicago y Harvard. De haberlo sabido antes…

Los cargos de mayor injerencia en la dirección del gobierno , tales como Interior, Hacienda, RR.EE, SegPres, Economía, Planificación, Educación y Obras Públicas, tienen dos o más de los anteriores atributos en común. Salvo el hecho que algunos de los ministros haya o no firmado un documento de filiación política, la visión de mundo es claramente hegemónica en la estructura del gabinete ¿Dónde está el equilibrio?

No pongo en duda la preparación profesional y calidad humana de cada uno de los designados ministros este martes 9 de febrero. Sebastián Piñera echo manos a “sus mejores” hombres y mujeres para poner en marcha su plan, estructurando un gabinete que equilibre las visiones de mundo de la coalición gobernante.

Pero de ahí a “los mejores”, toda una quimera. Solo un discurso orientado a asestar un golpe en la moral del resto de los corrientes que pensamos diferente.

martes, febrero 09, 2010

Los mejores: una quimera

En la era de la democracia contemporánea, la hegemonía anglo-americana ha hecho un sigiloso trabajo de domesticación para lograr de vestir de “científico” una visión de mundo basado en valores liberales, captando desde temprana edad a quienes serán los futuros líderes de cada nación y líderes de opinión. Un proceso de dominación cultural efectivo y bajo perfil ¿Cuántos Ministros de Hacienda no realizaron estudios de post-grado en USA? Y si se trata de “los mejores” ¿Quién puede discutir hoy lo contrario?
Un tema sensible para nuestra visión de mundo es la valorización profesional por mérito, o meritocracia ¡Queremos a los mejores!, pero ¿Cómo escoger a los mejores? Toda una quimera. Y cuando se habla de equilibrios ¿Qué diferencia puede tener con cuotas de poder?
De acuerdo a diversas encuestas previas a las elecciones presidenciales 2009-2010, resulta llamativo que Sebastián Piñera aventajó a sus contrincantes en casi todos los “atributos” consultados[1]. Si la elección hubiese sido por medición de atributos, el mandatario electo habría vencido por paliza, pero no fue así[2].
La contradicción a esta embriaguez por “los mejores” sólo puede sustentarse en quienes se arrogan la potestad de determinar los criterios de evaluación, cayendo en visiones tecnocráticas[3]. Si a nivel científico existe un número no menor de conflictos por diferencias de visión sobre temas y datos, con principios y orígenes comunes ¿Quién puede arrogarse la facultad de establecer los criterios donde el magisterio de la incertidumbre, el poder y la humanidad confluyen en un lugar común como es la política?
Las visiones de mundo, llámense corrientes de pensamiento, ideologías, religiones, utopías, etc., llena de matices la elección de “los mejores”. Estas visiones de mundo tienen una alta carga cultura de cada ciudadano, su historia y realidad, pudiendo virar en 180° cualquier concepción de “los mejores” cuando las expectativas de futuro se funden en anhelos y proyectos colectivos[4].
Elegir a “los mejores” no es más que, al fin y al cabo, una forma elegante de esconder la arbitrariedad de quienes se arrogan la potestad moral de seleccionar a algunos frente a otros, haciendo creer al resto de la existencia de una “verdad absoluta” en la construcción de nuestro proyecto de sociedad, lleno de anhelos y expectativas.Más honesto, menos grandilocuente y con mirada humana es indicar que la elección corresponde “a los que mejor puedan llevar a cabo mi plan”. Es el trato contraído entre electores y electos que sueñan con su futuro.

[1] ¿Ninguna universidad imparte la carrera de Presidente o Ministro?
[2] De hecho, la tesis que aglutina mayores consensos corresponde a que La Concertación construyó su derrota, dejando el gobierno a merced de la coalición que le secundaba.
[3] Diferente es escoger profesionales competentes para abordar labores en temas específicamente técnicos en el alcance de las soluciones.
[4] Los partidos Demócrata Cristianos son constituyentes de la Derecha Europea. Su ideología se basa en el Capitalismo de Bienestar Social, desarrollado por los gobiernos Europeos post II Guerra. El partido fundado con este nombre por Eduardo Frei Montalva tiene la misma base ideológica, pero se le asocia una posición de “centro”.