viernes, agosto 10, 2012

¿O es muy tonto lo que estoy diciendo?



Estamos en Agosto, fecha dada como ultimátum dada por los estudiantes para que las Instituciones presenten una Reforma, Revolución, Transformación, Innovación o como quieran colocarle, que de marcha a un cambio a la Educación Chilena.

Solo para contextualizar, dentro y fuera de Chile se argumenta que el modelo, como tal, es un fracaso pues, por donde se le mire, ha fomentado la segregación social y las habilidades cognitivas no han mejorado sustantiva en el tiempo. Y en lo funcional, no asegura la competencia laboral ni su inserción con ingresos razonables. Y contrariamente, ha disparado los costos de la educación artificiosamente, generación de gasto público y social desmesurado y altos niveles de endeudamiento. Si se relaciona sólo el incremento de aranceles, se observa que éste tiene un orden de magnitud superior al IPC y al crecimiento.

El único logro posible de atribuir es que la instrucción básica y entrenamiento permite generar valor agregado a una tasa envidiable a nivel mundial, en torno al 6% anual en 20 años. Lamentablemente, ese incremento de valor agregado no se ha reflejado en el incremento salarial promedio del país ni en la superación de la pobreza. Mientras el PIB se sextuplicó en 20 años, el cuestionado índice de la pobreza señala una reducción a la mitad en el mismo periodo, pero estancado hace 6 años en el 15%.

En resumen, el “Modelo” no funcionó en lo social, si en lo económico, pero nunca cumplió las expectativas del “chorredo”, puesto como tesis a demostrar basado en las hipótesis que componen nuestro orden social impuesto en los ‘80.

Honestamente, las marchas, quemas de micro y vandalismo, confrontación ideológica de derecha e izquierda aquí están de más. En realidad, un fracaso enorme es que 5 años después de la “Revolución de los Pingüinos” y del “Año de los Movimientos Sociales” (como se bautizó el 2012), estemos en Octubre como en su origen: Sin Movimiento.

Lo más vergonzoso es que las ideologías dominantes del Mundo de hoy se basan en un mismo principio: La generación de riqueza como motor de la sociedad. Quién, cómo, cuándo o dónde puede divergir en visión. El “Por qué”, no varía. Porque la generación de riqueza no se puede dar una Sociedad sin Educación. Norteamericanos, Ingleses, Francés, Alemanes y Soviéticos, Chinos, Japoneses, Australianos, por nombrar algunos, han puesto en el centro de su proyecto nacional la Educación. Así también lo entendió Asia Oriental, con Corea del Norte y del Sur con un alto desarrollo técnico, científico, tecnológico y social, aunque diametralmente opuestos en visión de mundo.

Si lo anterior no le parece concluyente, entonces es necesario saber que es la Calidad del Capital Humano hoy el principal imán de las inversiones. Por ello, a pesar de crisis, impuestos y riquezas naturales, sigue siendo la Educación el motor principal del desarrollo. Por ello es Estados Unidos y China, países con capital humano “caro” y/o tasas de impuestos “altos” los principales polos de inversión y negocio y no los salarios baratos, exuberancia de riquezas y casi nula tributación de países africanos o latinoamericanos los lugares preferidos para invertir. Que un Estado se haga cargo de la Educación de sus niños, niñas y jóvenes, como los países desarrollados, es la base de un futuro mejor, y no el abandono a la suerte cuna y redes de apoyo al momento de nacer. No es racional en el siglo XXI tener una visión faraónica o monárquica sobre la condición humana. Hoy, el linaje ya no es tema para establecer reglas sociales.

Si algo duele es ver aún marchas y violencia en las calles. Ver sin solución las deudas adquiridas bajo el “Crédito CORFO” para acceso a la educación superior, no contar con un plan claro y estratégico para que, de una buena vez y que la educación en Padre las Casa, La Pintana, Putre o Puerto Bertrand en tengan la Calidad que en Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura, si tener que hipotecar hasta los nietos por un futuro que, quizás nunca venga.

Y duele más aún que este año, a diferencia del 2012, el Movimiento Social por la Educación fue mucho más benevolente. Fue paciente y buscó canales con menos uso de la fuerza y más dialogantes. Vale recordar que, a esta altura del año, en el 2012, colegios y universidades llevaban más de 3 meses en paro y habían logrado la remoción de Joaquín Lavín como Ministro de Educación (no menor dado su prestigio en el ambiente político) y tenían a Chile entero tocando cacerolas. Porque en el plazo dado por el movimiento, más esfuerzos ha habido por tipificar como delitos que, incluso, pueden ser atribuible a condenas políticas, como sería adjudicar actos de terceros a quién convoque o lideres una marcha. O intentar mejorar con interés 0% los futuros Créditos CORFO, pero hipotecando el patrimonio nacional a pagar altas sumas a Bancos o dejando sin control Aranceles de colegios y universidades, para una decisión que en lo personal y familiar no tiene flexibilidad (o un “bien” que económicamente tiene un comportamiento inelástico).

Es de esperar que la racionalidad aflore. Porque si queremos desarrollo, llámese Crecimiento o Progreso, vía atraer Capitales de Inversión, incrementar el Valor Agregado de nuestro trabajo y proyectar un futuro mejor, es la Educación lo que consigue todo esto y no bajos salarios y bajos impuestos. Es lo que pide el Movimiento Estudiantil, que a pesar de todo el intento de desvirtuación mantiene una adhesión de sobre el 70% en las encuestas que moros y cristianos creen como dogma de fe.

¿O es muy tonto lo que estoy diciendo?

Es el IVA el que hay que rebajar



Se intenta hoy promover una Reforma Tributaria ¿por qué ahora? Vale recordar que la UDI, partido de  Gobierno, se oponía ferozmente a aquello. Peor aún, argumentaba que no era parte del Programa de Gobierno y que parecía más una acción para encandilar al “público” que, durante los 2 últimos años ha salido fervorosamente a pedir lo ofrecido: Una Nueva forma de Gobernar.

Hábiles Ministros en la retórica, como son Pablo Longueira y Joaquín Lavín, para desvirtuar la demandas ciudadanas, que dicho de paso es a lo que debe de responder un organismo de Gestión Pública como lo es un Gobierno, han olvidado la rabieta y han puesto el ingenio para hacernos creer que nos escucharon y proponernos cambios legales que favorecería a “todos los chilenos”. Pero no. Y la falacia no está en la idea sino en la realidad. La realidad del afectado.

Usando el postulado de la “Libertad Individual” se nos está proponiendo un mecanismo que suena fantásticos y beneficio para el ciudadano: Aumentar el tributo de las empresas y rebajar el de las personas. Pero ojo, no cualquier tributo. El tributo a bajar es el llamado “2da Categoría”. El tributo al “sueldo”. Y, además, incrementar los Beneficios para rebajar el llamado “Global Complementario”, que corresponde a bajar el sueldo directo vía pago de gastos en Educación y Salud.

Donde está el problema de “Realidad”: que para que las personas sientan un real impacto de esta reducción tributaria, su sueldo bruto, al menos, debe ser superior a $520.000 mensuales, realidad para no más del 20% de los trabajadores. Ya lo indican economistas (Leer Fundación SOL), esta rebaja de impuesto beneficiará a los Ingresos más altos, pudiendo dejar de tributar sobre $6 Millones. Y si los beneficios para rebajar el Global Complementario son aún mayores, la reducción de tributación es mayor (para la cantidad cuestionada podría sumar cerca de $2 MM más). En efecto, si usted alcanza niveles de ingresos como los indicados anteriormente, y el “Fisco” le confisca hasta un 20% de sus ingresos por impuestos y además debe pagar aranceles universitarios o escolares, más atenciones médicas, apegado a la Libertad Individual de elegir cae de cajón. Pero esto es real para el 0,1% de la población, y la necesidad de ahorrar algunos peso es intrínseca si la atención es en la Clínica Alemana o Las Condes y los aranceles de Colegios e Universidades pueden alcanzar un par de veces el sueldo mínimo (y más). En efecto, un cambio tributario a la medida de quienes hoy ostentan el poder.

Pero donde viene el truco: que si el argumento era aumentar la tributación por 1ra Categoría, al bajar la 2da, el dueño de la empresa se ve beneficiado a liquidar vía Ingreso Personal montos que antes dejaba retenido en la Empresa para evitar el pago de impuestos. De hecho, a mismo Sueldo Líquido, el usado para el diario vivir, requeriría un Sueldo Global más pequeño y, al declararlo como Impuesto de 1ra Categoría”, sólo tributaría un 20% (Según el proyecto de Ley presentado) versus un 45% (En el tramo superior del actual impuesto de 2da Categoría). Es decir, menor tributación y mayor Capital para reinvertir.

Y la falta de proyección es tal, que estas modificaciones generarán un incremento en el indicador de la mala distribución, pues se incrementará el ingreso autónomo de quienes ganan más por la baja de impuestos sin generar beneficios directos a quienes hoy no tributan. Por lo cual, los actuales gobernadores podrán auto complacerse que su trabajo fue mejor que su antecesor (que fue “medido” en plena crisis financiera) y su sucesor (que será evaluado cuando los ingresos reales aumenten para los que tienen mayores ingresos).

Si el objetivo real es reforzar la Libertad Individual para destinar nuestro dinero, resulta más razonable mantener los niveles de tributación de 2da Categoría, incrementar el de 1ra y reducir el IVA. Es este último impuesto el que realmente reduce el poder adquisitivo de las personas. Personas con ingresos mensuales de $520.000 prácticamente es liquidado totalmente en consumo en 30 días, siendo afectado en un 19% por impuestos directo. Es decir, el 80% aporta directamente de su bolsillo un quinto de sus ingresos a la arcas del fiscos, pero sin posibilidad alguna de Beneficios Tributarios comparables con los de 2da Categoría ¿Cuál sería el beneficio para los de la “otra realidad”?.

La reducción de este impuesto y el incremento al de 1ra puede generar un efecto positivo y redistribuidor, permitiendo un mayor flujo en el intercambio de bienes y servicios. Esto instaría al mercado a incrementar su producción y mejores precios. E incrementando el producto, por volumen, se podría incrementar la recaudación, versus la actual situación en donde es el gasto (por intermedio del IVA) es el principal recaudador de recursos fiscales,  aportando casi el 50%, y que corresponde a reducir la capacidad adquisitiva del comprador final. Es decir, quien necesita gastar, se empobrece, y al que le sobra para invertir, se enriquece, perversamente estructurado para incrementar el abismo para los que tienen poco no puedan quitarle su sitial a los que tienen mucho.

Eso sí, vale tener claro que una reducción del IVA o cualquier otra maniobra que implique incrementar el ingreso de las personas no tendrá  efecto alguno mientras siga existiendo el exceso de concentración en los mercados. Mientras éstos sigan comportándose monopólicamente, no existirá reforma tributaria alguna que transforme nuestro país.

La estupidez de los números

Desde la instalación en pleno de los Chicago Boys en Chile, a principio de los 80, la Cosmovisión chilena se re-educo, a la fuerza y sin permiso a decidir, colocando a los números como el códice que explicaba nuestro ADN social, tal como Pitágoras intentó hacerlo hace más de 2.000 años atrás en la Antigua Grecia.


No es azar la fecha. Si bien la semilla de Friedman fue colocada durante los ’50 en Chile (y en varios otros lugares de Latinoamérica), solo bajo un Régimen Dictatorial como el de Pinochet  y con el apoyo de Reagan como presidente de USA, el amor a los números, tablas estadísticas y ecuaciones para representar a la naturaleza humana podía ser empujado a viajar en un tobogán de parque de entretenciones. Porque lo cuantitativo macaba predominancia sobre lo cualitativo, y con ello los “datos duros” se imponían a “interpretación”.

La emergente cosmovisión nos educó en que lo importante era el número. Si, el Gran Número. Entre más grande el número, ahí en frente, todo lo demás era pan comido. Un gran número que significa progreso, felicidad, calidad de vida, futuro y una larga lista de atributos cualitativos. Engañados en su origen y sustento, pero “duro” e “irrefutable” según sus sacerdotes, disfrazados de científicos y técnicos.

Pero el Crecimiento, el PIB, la Inversión, la Tasa de Desempleo, Línea de la pobreza, números devenidos de tortuosas expresiones algebraicas, glamorosos y santificados, no pueden (ni podrán) explicar la diversidad exquisita las dimensiones humanos. Porque grandes números puede ser calidad de vida y penurias a la vez. Paz social y guerra civil. Abundancia y hambruna. Porque no es posible sanar refregándose con números en la espalda. No germinan los números planteados en la tierra. Los números no cobijan del sol y la lluvia. Tampoco cuentan historias ni actúan en películas los números.

La panacea de “más es mejor”, del Gran Número, se cae a pedazos entre luces y pantallas táctiles. Números, vanidosos y disparados desde la garganta o pintarajeados en gráficos, tablas y titulares, placebo de una sociedad encandilada por anuncios publicitarios es educación e ignorancia. Es en Chile de los ‘80 y el de hoy. Es en la sociedad europea y norteamericana. Es en África, Asia y donde quiera que se le mire.

Los números: Una estupidez de falsa realidad. Y eso es porque, simplemente, los números no explican al mundo. Somos tú, yo, los de acá y los de allá los que interpretamos nuestro entorno, incluso lo que cuantificamos con una regla, contando o valorizando. Porque, aunque duela a muchos, el mundo sigue siendo de los humanos y no de los números.


Reconocimiento: a Fundación SOL y su constancia por mostrar que la cosmovisión unidemisionalidad numérica-económica no representa la diversidad dimensional humana.