Un amigo me plateó alguna vez que la Democrácia es un sistema de gobierno malo. Su planteamiento se centraba en una idea muy simple y consistente a la vez: No es posible que una persona falto de educación, cultura cívica e información pueda tener el mismo peso que otra que puede proyectar las concecuencia de sus decisiones al momento de elegir a sus gobernantes.
Yo retruqué que ahí está escencia de la democrácia: Que a pesar de la condición de conciencia y lucidez que puede haber entre dos personas, al momento de escoger quién dirijirá su Nación, ambos tienen el legitimo derecho de apoyar a quien considere que lo represente, o en el peor de lo casos, lo haga mejor.
Con esto, la conversación quedó en el limbo entre qué forma resulta mejor para escoger a sus gobernantes: Un reducido grupo de personas con conocimiento de causa o la mayoría ciudadana movida principalmente por la intuición.
Varios años han pasado desde la ocasión en que comentabamos esto con aquel amigo y hoy, al revitalizar estas palabras, siento una profunda decepción en que Nuestra Aldea Global Democrática se ha aliñado con los condimentos que, precisamente, peor sabor dan nuestra manera de organizarnos. Hoy en día vivimos sumidos en la era de las "Dictaduras de las Democracias".
Los principios Democráticos más relevantes, por lo menos en mi juicio, son: la Diversidad y la Tolerancia. Intencionalmente he excluido la "Libertad" puesto que su uso ha sido muy manoseado y en puede ser bastante bien compensado combinando los dos principios planteado inicialmente.
Un régimen democrático propiamente constituido requiere enraizarse en la "Diversidad" de individuos que componen una determinada Nación, cualquier otra forma sería, por definición "Antidemocrático".
Como publiqué en un artículo anterior, las comunidades están formadas por seres "Fractales", diferenciables unos de otros claramente, que sin embargo forman comunidades que pueden ser relativamente clasificadas como homogéneas. La diversidad, algo inherente a la estructuración de una sociedad, es la que genera entonces el "enriquecimiento" de las ideas y genera el conocimiento.
Por otro lado, la Tolerancia, el otro principio citado, contribuye a que la diversidad humana tenga cohesión en la estructuración de una sociedad. Para nadie es discutible que la tolerancia en una virtud social que permite la amalgama entre los seres "fractales" que cuentan con ideas, creencias y vivencias propias en pos de un bien común.
Es más, aquí me atrevería indicar que la "Libertad" no es un principio en sí, sino la justa combinación entre Diversidad y Tolerancia (comúnmente, siempre existe quién dijo las cosas antes que yo, por lo que no me atrevo a pedir aun autoría).
Por lo tanto, un estado democrático no sólo debe atender a las mayorías, sino que también a las minorías en su justa medida. Más aún, no es el "bien común" ni el "deseo popular" el que debe imponer sus términos por sobre el resto puesto que sería "Antidemocrático" dado que explicitamente se estaría aceptando la Diversidad y la Tolerancia. Cabe de cajón que una imposición de término por minorías sería también es "Antidemocrático".
Cuando definimos Democrácia como "Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado", antes que todo estamos aceptando que no existe una única forma de ejerecer unas "Soberanía Popular". Es más, una monarquía o Estado religioso puede ser tan Democrático como un represntativo. Por lo tanto, otro factor "Antidemocrático" es imponer cómo se ejerce la democrácia.
¿Que aliños hemos utilizado para sazonar nuestra democrácia? La descalificación a priori de la diversidad, y por lo tanto ser intolerantes en la individualidad del otro.
Ya es recurrente plantear miedos con respecto a la "izquerdización" o "derechización" de nuestro Estado a través de la elección de representantes. Y no se detienen ahí, puesto que no sólo tienen un caracter ideológico, también los aspectos de integridad personal son foco del agravio público, de "ladrón" a "ladrón y medio". La descalificación es el ácido que corroe la tolerancia, por lo que dificilmente existirá algún tipo de cohesión en la diversidad.
Y dado que de niguno de los dos bandos (y menos el centro que ha "caído en tentación" sin importar cual bando es el cuestionado) tiene las manos muy limpias, el sufragio de la ciudadanía queda en el limbo de la obligación cívica, en vez de que sea un deber, dado que el votante tiene la sensación de que no importa quién este al mando de todo, la situación seguirá igual o peor a nivel gubernamental, y será él, con quienes lo rodean, el que deberá buscar cómo estar mejor. De hecho, hasta asume al estado como un estorbó más en su que hacer diario.
En otras palabras, es una utopía creer que se tengamos una Deomcracia. Hace mucho rato que no hay espacio para la Diversidad y la Tolerancia.
Hace rato que nuestro poder de sufragio sólo ha servido para "legitimar" a quienes continuan con estas conductas Antidemocráticas. Si alguien cree que de por si va a cambiar alguna vez les digo que sí, espero que sea de una manera civilizada, aunque la historia dice todo lo contrario.
1 comentario:
Bueno, y que paso con el resto.................................................
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