Estoy harto ya de que todos quieran vestirse de humanistas "con apellido". Patético me parece el escenario, y en especial cuando la propuesta está orientada a enquistar odios y divisiones con afanes personales con tal de captar votos o adherencias públicas. Como viejo proverbio romano, "Dividir para Gobernar", estamos experimentando una nueva era de exclusiones. Pero como ya no es útil "dividir para gobernar" a través de la caracterización política de la personas, puesto que la política cada vez cae a escaños más repudiables en la "Opinión Pública", es de mal gusto hoy en día dividir por Izquierda-Centro-Derecha, e inútil, a los sectores políticos. Es por esto que se disfrazan como Izquierdas de Derecha (modelo neoliberal, política del chorreo y tratados de Libre Comercio, amen de las transnacionales) y Derechas de Izquierda (piden revolución usando el eslogan "El Cambio" y se declaran progresistas, pero solo en aspectos económicos). Los del Centro lo hacen para los dos lados, pero "piola". Ahora son todos de Centro-Izquierda o Centro-Derecha, para que las puntas de sus simpatizantes traicionen sus "cálculos políticos" en el proceso de "estirar el chicle" para captar votos. ¡Ven que se puede cortar! Dividir por colores políticos así es cosa del pasado. De hecho, ningún candidato puso en su afiches, poleras, gigantografísa, etc., de qué partido político era. Curiosamente ni siquiera era identificable su corriente "filosófica" a pesar de estar inscrito en como candidatos con las firmas de los militantes del partido político al cual pertenece. Ahora es distinto, hoy en día hay nuevas formas de dividir para gobernar: por sentido de la trascendencia, por edad, por sufrimiento, etc. Sin lugar a duda, el más patético, y de moda hoy en día, ha sido el actual debate divisional entre "creyentes" del humanismo cristiano, humanistas laicos, humanistas a secas, los que no lo son pero parecen y a los que les da lo mismo. Chistoso ha sido este numerito si pensamos que, quiérase o no, la sociedad chilena está atravesada transversalmente por los mismos valores morales por muy diferente que se la "atribución divina" de su origen o consecuencia de los actos. Por lo tanto, tampoco es de esperarse que los valores que promulgue cada persona tengan una gran similitud entre nuestros connacional (y también regionales), pero se ha buscado sembrar cizaña en los detalles. Sólo para recordar: Carlos I (o V), Hitler y Bush se declararon (el último aún vive) como cristianos y todo el que lee aquí concordará conmigo que sus acciones en la historia no han sido de las más "santas", "humanas" y "cristianas". Por otro lado, Castro y Mao Tse Tung vivieron agnósticamente (el primero aún lo está), pero también son clasificables de "inmorales" por un gran grueso de la gente. Por lo cual, no es prenda de garantía el origen religioso. Es un hecho. ¿Habrán escuchado ustedes la parábola del Buen Samaritano? ¿Esa que habla de que sólo un samaritano, pagano sin derecho a cielo para efectos de la historia, ayudó al pobre transeúnte maltratado por ladrones en la vía pública, a pesar de que fervientes creyentes pasaron a su lado pero ignoraron? Pues bien, creo que Jesús se revolcaría en su tumba y encolerizaría en el cielo (depende de su creencia) si escuchase cómo un grupo de personas encumbran su nombre haciendo caso omiso de su mensaje. No quiero cerrar este artículo sin mencionar cómo se ha pretendido dividir entre tener espíritu "joven" y "viejo". Hoy en día debemos ser "jóvenes" ¿Cual es la maldad de llegar a esa edad o tener una perspectiva "madura" del mundo? ¿o simplemente vivirlo a otro ritmo? Ojo que sin embargo, son los jóvenes de esta nación se sienten muy al margen de su construcción, enjuiciados por sus conductas y menospreciado en el mundo laboral-profesional. Sólo cuentan para el consumo. También quiero manifestar mi repudio entre quienes dividen entre los que miran "para atrás" y "para adelante". Ya hemos instaurado un rechazo a priori referirse en tiempos pretéritos hacerlo. Se les trata como dinosaurios ¿Alguien puede vivir sin pasado? Lamentablemente, son las vivencias las que generan bases para el futuro y todos, sin exclusión, tienen cuentas pendientes con su propia historia, por lo que resulta una ridiculez plantear que sólo se debe ver al futuro sin reparar en lo vivido. Es un discurso liviano y apoyarlo es símbolo de comportarse como avestruz de su propia construcción de vida. Dividir entre quienes pretenden vivir del pasado y con los del futuro es simplemente estúpido puesto que es inalienable ambos tiempos en una persona, e inhumano concebirlo de otra forma.
Siento una miedo terrible en llegar “al desarrollo”. Siento que el camino entre la nada misma al desarrollo es circular en su crecimiento humano. Primitivamente, o tercer mundista como se gusta calificar, las tribus humanas viven en una constante exclusión reciproca que genera odio y disputa por lo que hay alrededor. En la medida que comenzamos a “desarrollarnos” comprendemos el valor del trabajo en conjunto y del respeto entre pares. Sin embargo, cuando se alcanza el “desarrollo” el camino vuelve hacia el odio y la disputa por concentrar los bienes y riquezas, se actúa sectariamente y, lo más horrible de todo, es que renace la discriminación (ahora unilateral), se pierde la tolerancia y se vuelve a ser insensible a la diversidad. No necesito dar ejemplos creo yo.
Ya no quiero ser desarrollado…
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