martes, julio 19, 2005

¿Quién invento el Mercado Laboral?

El problema de la mala distribución de ingresos que nos aqueja hoy tiene tantas explicaciones como vertientes metafísicas podamos crear. Sin embargo, ha sido la pirotecnia de la economía, que bajo el alero de sus postulados "pragmáticos", le a puesto el pie encima todas las otras corrientes religiosas, con discursos y teorías que flotan como pompas de jabón y cuidando al máximo que alguien rompa sus burbujas a través de una ráfaga de turbulencia. Si les cuento que el principio capitalista se basa en el valor agregado que se genera en el proceso de transformación de materias primas a productos más sofisticados, me responderían que no es novedad (obvio). Está claro que un pan tiene mayor valor en sí que el trigo, el agua y la sal por separados.
¿Cuánto vale lo que hace el panadero? Todo depende la Ley de Oferta y Demanda, ilustre principio que fijará precio y cantidad de producción de equilibrio para el panadero.
Calculadora en mano, el valor agregado del trabajo del panadero será la diferencia entre el costo de producir el pan y el precio de entrega para la venta. Bajo los postulados del capitalismo, dicha cantidad es el valor del trabajo del panadero y justa y exacta sería su paga. Hasta aquí todo bien, pero… ¿Qué sucede cuando el valor agregado no va a dar a las manos del que produce? Mala distribución de ingresos, es decir alguien rompió una regla aquí... Todo esto sucede gracias a un muy guardado secreto: alguien creo inventó el famoso "Mercado Laboral".
Este funesto mercado del trabajo utiliza un argumento como postulado irrefutable que bajo todo punto de vista se debe aplicar la Ley de Oferta y Demanda y un lugar muy atractivo para la avaricia es ponerlo en práctica en los valores de compensación del trabajo, lo más alejado del valor agregado del fabricante.
La desigualdad se produce en que las remuneraciones se establecen en comparación a cuantas personas más estarían dispuestas a hacer el mismo trabajo por menores remuneraciones, lo que es totalmente independiente al valor agregado entregado individual.
Esta dicotomía es la que produce el desbalance de distribución de ingresos y establece una suerte de deslealtad de quienes "gestionan" la coordinación de sus tareas, el que "paga" hacia sus “elaboradores”. El que “pagador” no le entrega la totalidad del valor agregado al “productor”, y yo digo que eso es lo mismo que estafar. Aunque claro, esto es totalmente legal.
La fragilidad de la ética en este campo es a tal extremo que no existe nada más delicado que hablar de "sueldos" (¿Ustedes creen que la vida es puro dinero? SIC), pero todos somos muy quisquillosos en contestar cuánto "ganamos" (y muchos se sienten hasta ofendidos por la pregunta), pero no así entregamos orgullosamente nuestros conocimientos técnicos y prácticos en una conversación de camarería, dar un dato o explicar algo de lo cual somos "experto". ¿Se han preguntado por qué? Yo creo que sí y muchas veces. Me da vergüenza entender por qué...
Ahora bien, ¿Saben por qué no es aplicable el modelo de “Mercado Laboral”? Por que existen dos factores que no permiten cumplir los axiomas del modelo del libre mercado: El ser humano no se comporta sólo como insumo en la cadena del valor y el grupo "gestionador del trabajo" cuenta con subsidios encubierto muy generoso.
Con respecto al factor de humano, a diferencia de todos los otros componentes de la cadena de la producción, éste es el único que demanda una compensación por obra realizada y precisamente para demandar de otros bienes. De lo contrario no existiría mercado y menos producción, y se acabó el cuento.
Un hecho más, el ser humano como trabajador es el único “Insumo” que genera permanentemente provechos económicos en donde trabaja por volunta propia, que se autocorregirse, aplica experiencias nuevas y se “refacciona” sin la supervisión externa. En otras palabras, es la herramienta perfecta que en la medida que se autoperfecciona, tiene capacidad de generar más utilidades en el tiempo. El otro factor radica en que el supuesto de que el mercado es el mejor agente regulador no tendría sustento si todas las variables se dejaran en libertad. Sin embargo, no existiría mercado alguno si no se estableciesen reglas estrictas de conducta social que garanticen una economía de mercado, es decir que cuiden los intereses capitales.
Sin embargo, los operadores no se hacen cargo de la estabilidad social para el cuidado de sus bienes, sino que deslindan estas tareas en un Estado que, a través del dinero aportado por la comunidad en su conjunto, regula el ser de la personas, en particular los asociados a los intereses capitales. Es decir, la fuerza pública, tribunales de justicia, ministerios, etc. imponen este orden social que beneficia una economía de mercado a costa del aporte de todos (no me opongo en ningún caso a que se realice así).
Entonces ¿en qué termina todo? En que los beneficios del “crecimiento de la economía” no es igualmente distribuida en la sociedad puesto que se acepta la desigualdad de ingreso que produce la dicotomía existente entre el “Mercado Laboral” y “Valor Agregado”, se considera dentro del modelo al individuo sólo como productor o consumidor, pero en ningún caso ambos simultáneamente y el costo de mantener este sistema económico es pagado en conjunto y por partes iguales.

1 comentario:

Anónimo dijo...

esta malo tu analisis...dejas de lado la eficiencia del mercado.
lo que dices no es sustentable en el largo plazo, debiera tender traspasar los beneficios economicos al mercado....