Prendemos la pantalla del televisor y, de frente y sin anestesia, vemos como un grupo de profesionales (con motivaciones bastante excéntricas) increpan a través de programas y notas a otro cojunto de profesionales que ejecutan sus tareas a diario en el medio social. Médicos, ingenieros, psicólogos y abogados (debería incluir a los periodistas pero su escasa autocrítica y protección recíproca los inhibe del "depellejadero" público) son descuerado en un foro público por sus acciones "abusadoras" frente al pueblo.
¿Pero en que planeta estoy?
Yo siempre he creido, y tal vez sea un iluso por esto, que la idea de un individuo se "profesionalice" en una determinada área del conocimiento tienen como objetivo al sumamente básico: que quien busque solución a algún requerimiento lo haga a través de aquel que tiene competencia plena en el tema, a cambio de una compensación (siendo la económica la más utilizada). Y me parece lógico esta forma de distribuirnos estas tareas.
Con esta forma de organizarnos ocurre que, entre una persona corriente (que no es sinónimo de ignorante) y un trabajador apto en un tema específico, exista una asimetría del conocimiento. ¿obvio, no?
Ahora bien, como no queremos charlatanes ni embusteros vendiendonos "aguitas milagrosas" hemos sido lo suficientemente inteligente para crear un método de perpetuar la buena práctica de las profesiones, es decir hemos creado escuelas, programas de estudios, certificados y cuanto papel sea necesario para avalar la capacidad de una persona en una determinada área del qué hacer. O sea, se le otroga una autoridad a cada individuo competente para que ejerza públicamente sus habilidades. Es por eso que sólo el médico diagnostica y receta (y operan, obvio), el ingeniero diseña y proyecta edificios, el abogado representa a sus defendidos ante la Ley, el agricultor trabaja la tierra, el obrero fabrica, etc. Al final, todos de alguna manera estamos calificados para hacer algo.
Esta acción crea un círculo continuo entre quienes hacen algo profesionalemente y quienes lo necesitan, tal como dicen "hoy por mi, mañana por tí", puesto que nadie puede concentrar todos los conocimientos necesarios para tener la solución a todo (ni el tiempo por supuesto). Quien piense al revés cree que leyendo dos líneas de un diario, una libro de culto o manual de cualquier cosa puede hacer el mundo entero de nuevo. Le cuento que eso alcanza para una conversación entre amigos o para estucar la pared de la casa, pero hacerlo con caracter público requiere algo más que es hacerse del conocimiento.
Por qué invoco todas estas cosas que parecen obvias y hasta repetitivas. Simplemente por que me encuentro asustado, y de verdad, con la conducta actual que es totalmente anómala en este esquema: hoy más vale desconfiar que creer al que sabe. O sea ¿No creo en quien debiera creer? Sin ser un erudito en el tema pero algo abatido por el tema, quiero confesarles que creo que este efecto es meramente artificial.
Artificial porque hay un conjunto de factores mal combinados que crearon este ambiente tan fatal. En primer lugar la probabilidad de mala práctica de algunos profesionales, voluntaria o no, frente a una determinada tarea. Malas prácticas voluntarias ocurren (y son los de mayor notoriedad pública y por ello se vuelven escandalo), pero son las menos (me gustaría que se existiese una estadística de cuantas contabilidades u operaciones médicas se realizan a diario en Chile y cuantas podrían, siquiera, ser catalagadas con resultados erroneos por mala práctica). A estas debemos atacar y disminuir por que contribuyen al abuso de confianza que se ha depositado en las personas.
Con respecto a las involuntarias, me remito a decir que al no existir maldad es dificil imputar un cuertionamiento moral del asunto, a menos que quien comete dicho acto no tenga la capacidad autocrítica de reconocer el hecho y menos compensar el error cometido. A esta actitud si que la repudio y, para mi es tan repudiable como un acto abusivo.
Esto sería comprensible de entender socialmente si no fues por la gran "alaraca" promovida por los medios de comunicación masiva frente a estas situaciones.
La responsabilidad civil de los medios de comunicación es comunicar, valga la redundancia, lo que ocurre a diario pero no de adjetivar acciones y responsabilidades puesto que, en la gran mayoría de los casos ¿de acuerdo?
Sin embargo muchas veces ni siquiera cumplen con ellos y solo se restringen al juicio de los actos, donde carecen del conocimiento técnico. A esto se suma la aplicación de noticias de alto impacto sin verificación de hechos y fuentes que en conjunto a la inducción de un caso particular, generalizan conductas que llevan a que una falsa realidad y, peor aún, desvirtuan la competencia (de competente) de quienes a diario deben ejercer su trabajo.
Como práctica les propongo lo siguiente: pongan atención a lo que sale de su televisor y enumeren la cantidad de pelotudeses de "lideres de opinión" sobre justo los temas que nos compete profesionalmente. A mi me ha llegado a dar dolor de guata
¿Por qué creerles en los que no tengo conocimiento?
Sólo como muestra: siempre los joven envuelto en un accidente de tránsito conducía "presumiblemente" bajo estado de ebriedad y a exceso de velocidad, todo delincuente que entra a una casa estaba "presumiblemente" bajo el efeto de las drogas, los temblores tienen 7,8 grados en escala de Mercali (la escala de Mercali es de valores enteros, no pueden haber parte decimal), la acumulación de aguas en las calles llegan a sobrepasar los 2,7 m (medidos desde el fondo de un paso bajo nivel, de lo contrario ni siquiera se verían los techos de las casas), y así suma y sigue.
Esto ocurre simplemente por el efecto de que, con tres frases de un libro, el comentario acotado de un especialista y un collage de imagenes se confeccionan juicios que en la práctica no tienen validez. Pero frente a un público ignorante pero ferviente de comprender que sucede en la contingencia nacional y adquirir conocimientos en temas específicos (por eso vemos noticias y repotajes, leemos diarios y libros, etc.) se crean ideas deformes de la realidad, haciendose casi verdades absolutas.
La errada retórica de medios de comunicación ha derivado en llenar diarios y pantallas de juicios por injurias y calumnias basadas en la falta de contundencia de las afirmaciones publicadas en este peculiar"foro romano" comunicacional, de muy selecto dominio. Nunca he visto un Mea Culpa público de quienes vociferan palabras erroneamente en su paletra pública, o prestan sus medios paradifundir mensajes "casi biblicos" con origen ereje, con respecto a sus actos e implicacias, menos una compensación como tanto exigen instransigentemente. Cero disculpa.
Apliquemos el mismo principio moral con que apedreamos a otros practicantes profesionales y erradiquemos esta acción que está socabando lo primordial de una sociedad que quiere ser "desarrollada", creer en lo que hace cada uno de sus individuos, y aprovecho de pedirle al próximo idiota que asista a un funeral de alguien violentado públicamente, que no le pregunte a la madre que abraza el cajón desecha en lágrimas "¿cómo se siente?", que se inmole por el bien del mundo.
Ojo, que el "Tila" no era un asesino, estaba un enfermo...
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