Resulta, a esta altura, sólo una tozudez seguir argumentando que “No podemos darle educación gratuita a todos los chilenos”. Resulta que hoy, Chile es un modelo exitoso desde el punto de vista del desarrollo económico. Ha “crecido” de manera vertiginosa los últimos 20 años. El PIB de Chile se septuplico y el Ingreso Per Cápita se sextuplicó en este período.
Pero este crecimiento no se puede explicar desacoplado de su capital de trabajo, y nuestro país ha mantenido históricamente una tasa de desempleo bajo los 2 dígitos, en torno al 7%. Es decir, pasan los años y el 93% de la población laboral ha aportado en el desarrollo económico del país. No obstante. No obstante, la distribución sigue siendo igual que hace 20 años atrás, con una brecha de hasta de 25 veces los ingresos de los quintiles superior e inferior (y en términos contables, 25 veces de hoy es muy superior al de hace 20 años). Y como las cosas valen por cantidad y no por porcentajes, para nadie es desconocido, el crecimiento llevado en este país beneficia a unos pocos.
Lo que se concluye de aquí es que existen dos grandes deudas. Una deuda a la sociedad laboral actual y otra con nuestr@s hij@s. A la sociedad actual se le adeuda haber generado un crecimiento económico reconocido en el mundo, pero a costo del bolsillo propio, su trabajo y su endeudamiento. A la futura le debemos no colgarle el lastre de una sociedad no igualitaria, fraterna y justa.
Y aunque no guste a muchos, si es necesaria una reforma tributaria. Si es necesario que, de buena vez, las cosas tengan un sentido de pertenencia social. El sacrificio ya lo hicieron y varios pagaron con su educación, salud, comodidades y vida para tener a Chile “ad portas” del desarrollo (en términos del Ingreso Per Capita). Es un imperativo moral que hoy, a todos aquellos que saben que vivirán felices por el resto de sus vidas, y ya aseguraron el futuro de sus hijos, devuelvan la mano para que el resto de sus compatriotas también sientan los mismo para sus futuras generaciones. Será menester de esas futuras generaciones, sumando nietos y bisnietos, los encargados de sostener a Chile en la curva del crecimiento, pero también apoyados en el progreso. Debemos darles el futuro hoy.
Los recursos están. Los continuos incrementos de recursos anunciados por el gobierno lo reflejan. Efectivamente, reglas tributarias justa e inteligente por el derecho de explotación de recursos mineros puede, incluso, mejorar las expectativas de inversión dadas las características de nuestros recursos y el capital humano existente y que se formará.
Hoy cuesta el doble mantener un preso en una cárcel que pagar la mensualidad de un colegio exclusivo (y paradójicamente se dice que 8 de ada 10 presos son hijos de presos). Que sea gratis para todos. Buenas y con libertad de acceso para todos, sin discriminación. Que la única diferencia sea si su orientación es laica, religiosa, étnica, científica, humanista, técnica, artística, humanista, empresarial, obrera, o cualquier otra visión del futuro.
De que se puede, se puede.
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